Diferentes

| ANA GERPE |

BARBANZA

ES UNA falacia la afirmación de que todos los ciudadanos de la comarca son iguales. Nada más lejos de la realidad. Algunos van sobrados, en lo que a prestación de servicios se refiere, mientras que otros están más bien escasos. Mientras los residentes en algunos núcleos no tienen ni un servicio de luz eléctrica en condiciones, a otros sólo les falta que les construyan un aeropuerto. Parte del problema está en la dispersión geográfica, pero otra parte radica en el monopolio de prestaciones como la electricidad o las comunicaciones. Precisamente, los privilegios de que disfruta Telefónica le permiten tener a un buen número de ciudadanos sin teléfono en su domicilio y a otro importante grupo con aparatos que todavía operan mediante antena. Existe, además, un tercer colectivo sin posibilidad de disfrutar de línea de banda ancha, sólo porque su casa está a tres kilómetros de un transformador.