El fervor religioso colapsó A Pobra

Ramón Ares Noal
X. Noal RIBEIRA

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

El fin de A Guadalupe y el comienzo del Nazareno prorrogaron la temporada turística Las fiestas de San Roquiño de Tállara, en Lousame, tomarán el testigo el domingo

19 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Dicen los más viejos del lugar que cuando llueve en las fiestas de Guadalupe escampa en las del Nazareno. Esta vez no ha sido así, salvo que se dé como válido el fuerte aguacero que cayó en Rianxo durante la madrugada del día grande de sus celebraciones. Las dos citas lúdicas compiten en las últimas ediciones por el número de asistentes. Oficialmente, este año ha habido empate. Extraoficialmente, pocos se pueden creer que tanto en uno como en otro municipio se congregaran 50.000 personas la noche de la canción de A rianxeira y la mañana de la procesión del Nazareno. Gracias a ambos acontecimientos, la comarca de Barbanza tiene cada segundo domingo de septiembre una prórroga de la temporada turística, porque muchas de las personas que llegan de fuera para vivir estos acontecimientos, especialmente el pobrense, se reparten luego por toda Arousa norte. Lado malo La parte negativa del asunto es que, tanta concentración, por religiosidad o paganismo, se convierte en el anuncio de que el otoño pide el relevo a la estación del sol, el mar, el terraceo y lo natural. La mayor parte de los barbanzanos aficionados a las fiestas viven con más optimismo este preludio del invierno, porque saben que el San Roquiño de Tállara, en el municipio de Lousame, está a la vuelta de la esquina; y ésta se encuentra en el próximo fin de semana. El punto de partida serán las bombas de palenque que el domingo anunciarán unas celebraciones famosas por sus verbenas, en las que suelen actuar las mejores orquestas gallegas, y también por el cordero asado que ofrecen los restaurantes de la zona. Así pues, tras el extraordinario fervor religioso que vivió A Pobra, el cuerpo pide fiesta. En la retina quedan las imágenes que se vivieron en las calles de la parroquia pobrense de Santiago do Deán. Centenares de ofrecidos, miles de creyentes, rememoraron un acontecimiento histórico según el cual la vida venció a la muerte; o simplemente se ganó una prórroga, porque todo tiene su final.