LA LLAVE
14 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SABEMOS LOS ciudadanos que los políticos son reacios a las obras que acaban bajo tierra, porque no se ven. ¡Grave error! Son las que más se sufren, pero parece que los gobernantes municipales están empeñados en hacer pirámides, a pesar de que éstas acabarán inundadas de inmundicias cuando, pongamos por caso, la primera semana de septiembre caiga un fuerte aguacero que haga desbordar las tuberías. Si de verdad hay intención de acabar con los vertidos y los retrocesos de aguas residuales que anegan garajes y locales de planta baja, los ejecutivos locales tienen que adoptar medidas urgentes, y la primera debe ser un chequeo de toda la red general de saneamiento, para conocer a ciencia cierta qué líquido baja por cada conducto, por dónde discurre, las amenazas y defectos. ¿Quién no ha visto residuos domésticos por las conducciones de pluviales, incluidos canalones que bajan de tejados?.