LA LLAVE
08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.AQUÍ SABEMOS, por experiencia propia, que el cumplimiento de las promesas políticas suele recorrer sinuosos caminos, plagados de curvas, baches y un sinfín de obstáculos, de tal forma que cuando se hacen realidad ha transcurrido tanto tiempo que lo que debiera ser una exclamación de felicidad se ciñe a una sola frase: «Xa era hora». Al hablar ahora del plan Galicia tengo la sensación de estar escuchando cosas de otras épocas, como los programas de nutrición de los tiempos de Franco, a través de los que se repartía leche en los colegios. Da la impresión de que el manoseado compromiso gubernamental se ha quedado obsoleto; la realidad confirma que de aquello, a estas alturas, muy poco se ha cumplido; puede que sea debido a que en realidad sólo fue propaganda, pero quien así lo definió debería empezar a mover ficha para confirmar que lo suyo no es otra quimera.