La vigilancia está garantizada

Fátima R. RIBEIRA

BARBANZA

C. QUEIJEIRO

Más de noventa socorristas velan por la seguridad de los bañistas barbanzanos este verano Boiro es el único concello que financia los sueldos de los trabajadores con fondos propios

18 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Este verano, 94 socorristas están contratados para velar por la seguridad de los bañistas en los arenales del Barbanza. Con la llegada de la temporada estival, las playas se llenan de turistas con ganas de disfrutar de sus vacaciones. Todos los ayuntamientos se esfuerzan por conseguir que los vecinos y veraneantes se sientan lo más a gusto posible en los diversos y hermosos arenales que circundan la comarca. Uno de los asuntos que más preocupan cuando se va a disfrutar del mar, y quizá el más importante, es el de la seguridad. En este sentido hay una figura que se pasea por las playas que tiene una importancia vital: es el socorrista. El municipio barbanzano que cuenta con un mayor número de vigilantes es Ribeira, que tiene treinta repartidos entre sus ocho calas principales. De éstas, la que se lleva la palma de oro es O Vilar, en donde trabajan diez personas. El concello de O Son y el de Boiro son los siguientes en el ránking, con 16 y 15 socorristas respectivamente. El último en la lista es Outes, que contrató a cuatro para la playa de Broña. Las personas seleccionadas tienen una jornada media de ocho horas diarias, desde las doce de la mañana hasta las ocho de la tarde. Este horario se amplía los fines de semana y los festivos, en los que, además, se refuerza el personal. Las playas de la comarca presumen también de poseer los medios necesarios para que los socorristas puedan realizar su trabajo. En todas ellas encontramos torres o sillas elevadas, sombrillas, botiquines, flotadores, zódiacs y los instrumentos imprescindibles para afrontar un incidente en el arenal. En cuanto al sueldo de los socorristas, hay diferencias entre los distintos municipios. En el caso de Boiro, el dinero sale directamente de los fondos del Ayuntamiento. En otros, como Porto do Son, Outes, Ribeira o Rianxo, la Xunta y la Diputación también colaboran mediante subvenciones. A Pobra es un caso excepcional, es la única villa en la que la Xunta financia al cien por cien a los vigilantes. Esto se hace mediante las ayudas del Plan Labora destinadas al fomento del empleo.