El bicho

| MONCHO ARES |

BARBANZA

HAY UN comentario en la comarca, desde hace tiempo, sobre lo que muchos llaman el bicho, por el temor que incluso da expresar su nombre: cáncer. Se habla de la alta incidencia, porque todos conocemos a algún enfermo; y el intercambio de información lleva el mismo derrotero: que el interlocutor conoce a otros tantos; y el de al lado, a algunos más. La reacción se refleja en las caras: preocupación. Se buscan las causas, algunas parecen pintorescas, pero la duda queda. Desde la versión de las antenas, hasta los teléfonos móviles, los radares del Iroite... Lo curioso del caso es cuando la conversación discurre en torno a la mesa de un bar, en la que uno asegura que los microondas favorecen la entrada del bicho, y lo dice entre calada y calada de un pitillo que se liquida en cinco bocanadas; el otro sólo asiente porque se está bajando un trago de brandy... En resumen, todos alimentamos al bicho.