LA LLAVE
14 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SI TODAS las muertes son trágicas, no hay calificativos para las ocurridas a consecuencia del último accidente en la vía rápida. Los usuarios de esta carretera conocemos perfectamente sus limitaciones, por eso carece de sentido que sigamos llorando por lo que no tenemos, porque una infraestructura viaria no se cambia de la noche a la mañana. Lo que sí tiene que cambiar es la conducción temeraria, los excesos de velocidad, los adelantamientos al límite de la línea continua (en el mejor de los casos, porque para algunos conductores parece que es toda discontinua)... Debemos ser conscientes de que la rebautizada vía autonómica no admite riesgos, porque tiene arcenes muy estrechos, curvas traicioneras, rectas engañosas y, si me apuran, señalización confusa en algunos tramos. En carretera, el peligro no es sólo para el que se la juega, sino también para el que viene de frente.