LA LLAVE
04 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.DECÍA HACE unos días que la playa de uno forma parte de su vida. ¡Qué osadía! ¿verdad?. Porque las playas hace tiempo que dejaron de ser patrimonio de todos, al menos aparentemente. Viene esto a cuento por el proyecto de regeneración de la playa de Barraña, contra el que han votado 127 mariscadores, todos los que asistieron a la asamblea convocada por la cofradía, que son el 60% del censo. Y enfrente me imagino a la gran mayoría de los más de 18.000 boirenses, bañistas y visitantes que acuden al municipio a veranear. Mucha gente se pregunta en alto si quiénes se benefician de la explotación marisquera no tienen obligaciones sobre la conservación del enclave, o si es posible, en un estado considerado democrático, que una minoría se imponga sobre el interés general. Todos abogamos por el entendimiento, pero el límite está allí donde una parte parece no querer razonar.