DESDE FUERA | O |
19 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.APARTE DE ser el título de una inolvidable canción del otrora paisano -hoy sin duda más americano- Julio Iglesias, puede ilustrar la falta de disponibilidad de las infraestructuras necesarias para el desarrollo de nuestra comarca, igual o peor que diez años atrás. Aunque ahora tenemos una vía rápida, o como se llame, ésta es más insegura y casi tan lenta como lo era la antigua comarcal 550 hace una década. El estado en que se encuentra el vial Noia-Boiro es más lamentable, y el que une Ribeira con Noia sigue igual de mal. La oferta de terreno industrial a disposición de los empresarios autóctonos y foráneos es hoy más insuficiente que en el año 1995, pero con peores perspectivas de futuro que entonces. Ya tenemos un hospital, pero esperamos más por ciertas consultas de especialistas y, lo más grave, para algunos tipos de operaciones. A mayores, sobre todo en casos muy graves, al antiguo viaje a Santiago sumamos otro previo al centro comarcal. Si además nos fijamos en la situación del marisqueo, del puerto de Ribeira, de las playas, infraestructuras viarias, de la educación, del cuidado del entorno y un largo etcétera, creo que debemos pedir un compromiso serio a los políticos con la comarca del Barbanza, sobre todo después de las elecciones.