Sentido común

| MONCHO ARES |

BARBANZA

COSTAS SE empeña desde hace años en poner en jaque a numerosos propietarios que tienen sus viviendas a menos de cien metros de la línea de pleamar máxima. El organismo debe velar porque se respete la servidumbre, pero lo que no tiene sentido es que trace una raya sin tener en cuenta la existencia de núcleos poblacionales consolidados, como ocurre en Castiñeiras y en varios puntos de Cabo de Cruz, que son los que están de actualidad, pero no los únicos. Creo que la batalla no es sólo legalizar las viviendas que acaben dentro de esa superficie protegida, sino conseguir el reconocimiento de esos lugares como urbanos, puesto que, de lo contrario, la ley impedirá construir en las parcelas vacías y éstas acabarán convirtiéndose en espacios residuales de terreno en los que crecerán las zarzas y se acumulará basura. Las leyes son justas cuando se aplican con sentido común y sin mirar a quién.