LA LLAVE
22 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL TREN del futuro pasa por la misma estación en varias ocasiones. A los viajeros toca estar a pie de acceso para tomarlo, o esperar a que vuelva a transitar. Pero resulta que no es un tren al uso. Es una máquina atemporal que circula sin horarios. Si se pierde, uno no sabe cuándo volverá a tener la ocasión de subirse. Pues por este territorio del sur coruñés está pasando ese ferrocarril. Es como un mercancías. Vagón, tras vagón. Pitido de aviso. En este coche, la autovía. En aquel, la dársena exterior de Ribeira. En el de más allá, el polígono industrial comarcal... chacachá, chacachá... hay vagones para todos y un maquinista diciendo: «Suban señores, suban». La indecisión juega en contra del viajero, porque en los últimos vagones de este mercancías sin fin quién sabe lo que vendrá. Puede ser paja o puede ser oro. En caso de duda, ¿no será mejor quedarse con la plata?.