Lentos

| MONCHO ARES |

BARBANZA

AYER SALÍA a la luz un informe sobre accidentes de tráfico que, por primera vez, que yo recuerde, alude a la velocidad lenta como otra causa de siniestros. Esa vía rápida en extinción que nos hicieron aquí es mala para excederse con el acelerador y mala también cuando se transita a paso de tortuga. Como usuario diario de la carretera, reconozco que a veces la desesperación me tienta de conducir sin la prudencia que se nos exige no sólo por estar en juego nuestras vidas, sino por poner en peligro la de otros. Vehículos que transitan incluso a menos de 30 kilómetros por hora se pueden convertir en tan peligrosos como los que se emplean a 200, y no por culpa de sus conductores, que no infringen norma alguna, sino por esta forma de vida que nos impide perder un minuto. Lo que no entiendo es por qué los vehículos excesivamente lentos no usan la carretera antigua. Incluso sería bueno para ellos.