Además de por su composición única, la leche materna también es indicada para establecer un mayor vínculo afectivo entre madre y bebé. Las mujeres que amamantan pierden el peso que ganaron en el embarazo más rápido, tienen menor riesgo de sangrado, hipertensión, anemia y depresión postparto. Las fracturas de cadera y vértebras en la menopausia y los cánceres de mama y ovario son menos frecuentes en ellas. Son muy pocos los casos en los que está contraindicada la lactancia materna, según dijo el pediatra Manuel Martín: cuando la madre tiene una infección de VIH o esté tomando fármacos incompatibles y en enfermedades metabólicas del niño, como la galactosemia. En el resto de casos, la Asociación Española de Pediatría y la OMS recomiendan la alimentación exclusiva de pecho en los seis primeros meses y seguir el amamantamiento junto con las comidas complementarias hasta los dos años o más.