LA LLAVE
03 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.HASTA HACE poco, ponía al timo de la estampita al frente del engaño más estúpido en el que puede caer una persona, sin embargo, en el fondo siempre pensé que quién quiere lucrarse de la inocencia (aunque fingida) tiene bien merecido un castigo. Pasan los tiempos y el pillaje se moderniza. Ahora el engaño utiliza las nuevas tecnologías, los sistemas de comunicación más directos: la televisión y el teléfono. Lo que me extraña es que aún haya gente que ve la ocasión de su vida en una pantalla plagada de números de teléfono de tarificación especial, con un presentador o presentadora que no para de hablar, y que recibe una llamada para contestar negro a la pregunta ¿de qué color era el caballo blanco de Santiago Apóstol?, y va y telefonea mofándose de lo burra que es la gente, y, no conforme, espera media hora a que le pasen en directo para demostrar su inteligencia... Patético.