Reportaje | Por el Camino de Santiago El contagio de enfermedades o el deseo de erradicar la mendicidad fomentaron la apertura de los dispensarios
15 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Bien por caridad o miedo al contagio de enfermedades, o por el deseo de erradicar la mendicidad, la proliferación de instituciones benéficas fue enorme en el siglo XVI. También los linajes emergentes y con pretensiones de nuevo señorío sobre O Caramiñal vieron esa necesidad de reconfortar cuerpo y alma de sus vecinos. Precisamente en 1505, Esteban de Junqueras, uno de los caballeros más importantes y célebres de Galicia en su época, levanta aquí un hospital y obtiene licencia del provisor de Santiago para poder construir capilla y consagrar altar en dicho hospital, donde se dijese misa a los pobres enfermos. La dedicación a hospicio continuaría vigente al menos durante el siglo, cuando la arribada de epidemias tan virulentas como la peste de 1573-1576, si bien las páginas de su historia están aún por descubrir. La impresión, con todo, es que fue el sentido religioso lo que primó sobre su fundación; cuestión ésta que se desprende de las Memorias del Arzobispado de Santiago redactadas por el canónigo cardenal Jerónimo del Hoyo (1607-1620). Texto histórico Según registra: «Hay en esta villa un hospital que sirve de iglesia, en la qual se dice misa por estar lexos algo de la iglesia parrochial (¿). En este hospital de la villa del Caramiñal hay seis misas perpetuas cada semana, las que fundó y dotó Estevan de Junqueras y las han de decir y dizen tres capellanes y ansi son las capellanías tres, y los tres capellanes que las dicen tienen obligación a dezir cada uno, cada año, ciento y quatro misas, dos cada semana y demás desto tienen obligación de ayudar a cantar las vísperas y misas de Nuestra Señora en sus propios días». El altar, que debería ser accesible a los enfermos desde sus camas, fue determinante dentro del programa de necesidades de la arquitectura de este inmueble, que terminó siendo rehabilitado exclusivamente como capilla de Ánimas al alba del siglo XVIII. Su destrucción tiene lugar a mediados de la centuria siguiente, durante la apertura de la carretera que uniría a O Caramiñal con Corrubedo. La toponimia, más duradera que las obras de los gentilhombres, y sus intenciones, conserva en los términos de esta parroquia nombres tan particulares como Rego do Hospital, torrente que bajando por las inmediaciones del crucero de Moldes que discurre en dirección a la Xunqueira.