La oferta de viviendas libres de barreras arquitectónicas es casi inexistente en la comarca Las asociaciones de minusválidos echan en falta un mayor seguimiento de las construcciones
13 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El 7 de abril de 1982 se publicó una ley estatal sobre eliminación de barreras arquitectónicas. En agosto de 1997, el Gobierno gallego elaboró una normativa autonómica inspirada en la legislación del 82. El reglamento establece que compete a las Administraciones públicas, entre otras cosas, el control en el cumplimiento de las normas urbanísticas y arquitectónicas de accesibilidad. Sin embargo, los ayuntamientos del área barbanzana hacen caso omiso de esta disposición y no se preocupan de que urbanizaciones, establecimientos públicos de titularidad privada, bloques de viviendas y comercios cumplan la legislación. Alguno de los especialistas consultados afirmó que, con la ley en la mano, podrían denunciarse casi la práctica totalidad de las urbanizaciones que hay en la zona, porque están muy lejos de cumplir la normativa. En esta línea, el responsable de accesibilidad de Ambar, Antonio Novoa, afirma que en el área barbanzana se construyen cada vez mayor número de bloques de viviendas y alude a la conveniencia de adoptar medidas porque, según dice, disponer de un entorno accesible evita riesgos a los ciudadanos. Novoa asegura que en la comarca los edificios no se construyen con criterios de accesibilidad y señala que las Administraciones locales tampoco se preocupan de vigilar el cumplimiento de la norma. Ejemplos A modo de ejemplo, el representante de Ambar alude a la existencia de urbanizaciones nuevas en Barbanza que poseen aceras demasiado altas y con menos de noventa centímetros de amplitud, que es la medida fijada para posibilitar el paso de una silla de ruedas o un andador. Antonio Novoa incluso afirma sorprenderse de que se permita la existencia de ascensores que no tienen 1,20 metros libres en el interior, o de que haya peldaños para entrar en un comercio. Desde las asociaciones de minusválidos de la comarca se asegura que cada vez hay más tecnología asistida, pero que el entorno no reúne las condiciones adecuadas para su utilización por parte de las personas que la necesitan. Ordenanza Para contribuir a que calles, locales públicos y pisos tengan menos obstáculos, la entidad Ambar entregó hace unos meses en los ayuntamientos de Boiro, Ribeira, A Pobra, Rianxo y Porto do Son una propuesta de lo que podría ser una ordenanza municipal que regulase el cumplimiento de la normativa a nivel local. El reglamento sugerido por Ambar aborda la accesibilidad desde un punto de vista global. Es decir, tiene en cuenta los problemas de movilidad diarios que pueden tener sordos, ciegos, minusválidos, ancianos o madres que llevan a sus hijos en el carrito. Hostelería Desde Ambar se reconoce que no sería precisa una ordenanza específica porque los planes de ordenación municipal incluyen la normativa autonómica sobre accesibilidad, pero su cumplimiento a la hora de la verdad se deja de lado. En opinión de Novoa, la involucración de los concellos, como entidades más próximas al ciudadano, es fundamental. El directivo se lamenta de que a finales del pasado año se aprobase en Galicia una normativa sobre las condiciones de seguridad e higiene que deben cumplir los locales hosteleros que, según afirma, no incluye ningún apartado relativo a la supresión de obstáculos. De hecho, en la comarca barbanzana son contados los establecimientos de hostelería que sí respetan, al menos, aspectos esenciales de la normativa vigente. La mayoría carece de accesos adecuados, aseos y de pasillos con una dimensión mínima que permita el paso de una silla de ruedas.