Carga política

| MONCHO ARES |

BARBANZA

CUANDO RAMÓN Sampedro decidió quitarse la vida públicamente buscaba sin duda reavivar el debate sobre la eutanasia. Dudo de que el buen y clarividente sonense pensara algún día que su vida sería llevada al cine, que la película llegara a estrenarse en las salas comerciales de Estados Unidos y que optara a los óscar. Seguro que estará en su mundo soñado viendo cómo el asunto se convierte en diatriba nacional, en la que unos emplean la acusación como acción preventiva (no vaya a ser que venga el lobo), y otros se defienden de un lobo sin garras ni dientes... Dicen los acusadores que Mar adentro tiene carga política, y a mí me hace gracia que se descuelguen con estos argumentos cuando llevamos toda la vida viendo a Rambos, Norris y Arnolds, prototipos de soldados americanos fuertes y buenos, muy distintos a los reales que torturan en las cárceles y matan civiles en las calles de Iraq.