Precariedad

| MONCHO ARES |

BARBANZA

¿A QUIÉN sorprende que proliferen los contratos basura y las situaciones laborales fraudulentas? Desde que se planteó que la mejor fórmula para generar empleos era flexibilizar el mercado laboral se abrió una caja de Pandora de la que han salido todos los males con los que puede encontrarse un trabajador. Claro que se logró el objetivo de reducir las tétricas listas del paro, ese argumento arrojadizo que usan los partidos políticos para reprocharse lo mal que lo hacen, esa amenaza constante que suele preocupar más que el terrorismo en la mayor parte de las encuestas y barómetros, esa espada de Damocles que obliga a la persona a percibir menos dinero del que figura en su nómina, aunque luego tenga que pagar a Hacienda por lo que no cobró. Siempre que se plantea a un empleado que no acepte esos métodos, su respuesta es que hay cincuenta a la cola esperando para hacerlo. Y es verdad.