DESDE FUERA | O |
23 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.UNA VEZ sedimentadas las sensaciones del primer Salón do Mar e da Conserva, donde han expuesto sus productos la industria de la comarca, en mayor medida, y algún otro subsector, es un buen momento para la reflexión. Por lo visto, estamos ante un incipiente escaparate de la primera industria de la comarca, para consumo interno, de autoafirmación e interesante desde el punto de vista de la interacción con la sociedad en que se desarrolla. Su futuro puede pasar por la apertura a todos los subsectores relacionados con el mar, con un marcado carácter social. Al tiempo de consolidar estos objetivos pueden ir añadiéndose otros, y nadie mejor que la batuta de la Mancomunidad para fijarlos. Si atendemos a lo oído, estamos ante un acontecimiento que ya amenaza a Conxemar o Seafood, con gran volumen de visitantes y negocio. Incluso algún político ya piensa en jornadas sólo para profesionales y un futuro orientado hacia el comercio, un foro de negocios adonde se dirigirán los brookers de este sector globalizado. Pero como bien saben los empresarios, ese paño se corta en otros lares y esta cita no tiene ni tendrá un atractivo comercial suficiente. Por eso, desde su inicio, es importante fijar de forma acertada los objetivos para evitar el fracaso de una interesante iniciativa.