Pérdida de las cosechas

La Voz

BARBANZA

20 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Si la primavera y los primeros meses del verano suscitaron preocupación entre los agricultores y ganaderos de la comarca por la escasez de lluvias y las altas temperaturas, parece que agosto puede provocar la pérdida de las cosechas justamente por lo contrario. En julio se disparó en Mazaricos la compra de ventiladores especiales para establos y la contratación de pozos de barrena para la extracción de agua. Muchos núcleos llegaron a sufrir una escasez preocupante debido al alto consumo del líquido elemento en explotaciones con muchas cabezas de ganado. La situación ha cambiado, ahora la preocupación de los más de dos mil titulares de explotaciones de Barbanza, Muros y Noia radica en la cantidad de lluvia registrada desde principios de mes, que pone en peligro cultivos de huerta como las patatas u otros tan importantes para la rentabilidad de los ganaderos como el maíz forrajero. Actualmente, esta gramínea de alto valor nutritivo para los rumiantes, se encuentra en su proceso final de maduración. En este estado de floración es cuando precisa de más horas de sol. La cantidad de agua caída en lo que va de mes puede provocar que el proceso de maduración de la planta no se lleve a cabo y que la cantidad y calidad del grano se vea mermada. El ensilado del maíz comienza la segunda quincena de septiembre. Si la calidad del forraje no cubre las necesidades del ganado, los agricultores deberán comprar piensos.