De vacaciones con chubasquero

María Abalo RIBEIRA

BARBANZA

Reportaje | ¿Qué hacen los turistas cuando llueve? Los veraneantes que visitan Barbanza aprovechan el mal tiempo para disfrutar de otros encantos de la zona como la gastronomía, los museos, lugares de interés y el cine

18 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El invierno se vuelve verano, y al contrario. El tiempo está loco, o mejor dicho, revuelto y lluvioso. La peor parte del pastel se la llevan los turistas que visitan Galicia y, en particular, la zona de Barbanza. El sector hotelero, los dueños de cámpings y albergues, clama al cielo ¡Que pare de llover! Sin embargo, ningún santo, santísimo, les escucha. ¿Qué harían ustedes en una situación semejante? Son las once de la mañana. El cielo amanece encapotado. La gerente de un conocido hotel asegura que el turismo está cambiando. Mientras, un madrileño se despide en recepción: «Adiós y muchas gracias por todo, ya me voy, aunque volveré... a buscar el sol» concluye entre risas. Noelia Simil, encargada de la recepción de un establecimiento de la zona, asegura: «La gente ya no viene tanto en busca de la playa. Se interesa más por el turismo cultural». Muchos de los viajeros aprovechan los días nublados para visitar otras ciudades. Según los departamentos consultados, los destinos más comunes de los turistas son las grandes urbes, como Santiago, A Coruña o Vigo. Bajo tienda La acampada es otra de las formas de viajar. A estos recintos suelen venir pandillas de amigos o familias enteras. Todo la peña bajo una misma lona. ¿Qué ocurre cuando cae la gota fría? José Manuel Domínguez, un veterano campista, asegura que es el mejor momento para ir de chiquitos por el pueblo y disfrutar de la gastronomía típica. Además, saborea con verdadera pasión su estancia, charlando con sus vecinos. En su grupo, cuando el tiempo no acompaña, tocan la guitarra. Los días cubiertos de nubes, las tertulias son las verdaderas protagonistas. Pero no todo es jauja. Muchos de los clientes de estos establecimientos acortan su estancia en cuanto cae el primer chaparrón. Algunos sufren inundaciones y sus tiendas amanecen rodeadas de charcos. En ese momento es cuando deciden recoger y marcharse. Otros se resguardan de la lluvia en las cafeterías mientras echan una partida de cartas. También hay quién aprovecha las horas para visitar los monumentos y los lugares declarados de interés turístico. Entre las rutas más frecuentes destacan las realizadas al castro de Baroña o al parque natural de Corrubedo. Algunos de los más peques agudizan su ingenio y preparan excursiones para recoger moras. Unos viajeros coruñeses comentan: «Venimos equipados con las palas y las colchonetas para mojarnos, pero en el mar de la playa». Repercusión La encargada de una de las oficinas de información de la zona, Elena Vázquez, comenta que el mal tiempo no influye en la afluencia de turistas a la caseta. Entre las peticiones más habituales destacan las rutas de senderismo o los recorridos en barco. La visita a los museos es otro de los destinos que eligen los viajeros cuando el tiempo no acompaña. Begoña Oliveira, encargada del Museo Valle-Inclán, cree que la afluencia de visitantes se nota, sobre todo, a nivel particular. Los foráneos también acuden al cine con sus hijos a ver los últimos estrenos. Llueva o haga sol, los veraneantes no se quedan quietos. Buscan alternativas para disfrutar, porque, como apunta el dicho, «habelas hailas».