Entrevista | José Antonio Pérez Cambeiro Natural de Carnota, este cura opina que el remedio para combatir la falta de espiritualidad está en la familia
16 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Su primer destino, luego de ser ungido sacerdote en 1954, fue Sada. Luego, José Antonio Pérez, nacido en Santa Columba de Carnota, predicó el Evangelio en diferentes parroquias, hasta que llegó a la de Argalo, en Noia, donde lleva 37 años. Para conmemorar su medio siglo de dedicación eclesiástica, sus feligreses le han preparado un homenaje, que tendrá lugar el día 20. -Recuerdo, de un modo especial, el año 1979, que fue cuando celebré las bodas de plata como sacerdote. Se palpaba mucha ilusión en los feligreses, había mucha gente en la catequesis. Era un mundo distinto. -Hoy en día, ¿percibe también en su iglesia ese descenso generalizado en el número de devotos practicantes? -Sí. Noto que el laicismo está invadiendo toda la comarca. Los jóvenes no vienen mucho a misa. Sin embargo, luego no renuncian a casarse o a bautizar a sus hijos por la Iglesia. El cristianismo social se fue perdiendo, se prescinde de él, pero en determinados momentos revive. -¿Dónde reside para usted el remedio a esa falta del sentido de la espiritualidad? -La solución está en las familias, que son la base fundamental. Tenemos buenos padres, pero lo que ocurre es que los jóvenes hacen más caso de sus amigos que de la familia. Espero que la situación vuelva a encauzarse porque el que más y el que menos se siente vacío. Estamos en un mundo totalmente materialista y eso no tiene sentido. -¿Falla la Iglesia o la sociedad en la adaptación a los tiempos modernos? -Fallamos todos un poco. Pienso que hay un vacío en la gente, una falta en las personas de exigencia a sí mismas. Habría que hablar con sinceridad, y eso no abunda. Todos intentamos defender nuestra postura y no aceptar la del otro y así es muy difícil entenderse. -¿Qué mejora le gustaría ver realizada en Argalo? -Estaría bien que se restaurase la casa rectoral, para uso de la parroquia.