Mercadillo boirense

JUAN ORDÓÑEZ BUELA

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

02 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

«BARATO Y bueno señorita, no se pierda la ocasión», «por uno llévese dos». La ocasión visita cada martes Boiro en forma de mil colores, camisetas de algodón, mantelerías artesanas, cerámica de la tierra, música para todos los gustos... mil artículos dispares. Animación nunca falta; un mezcla de razas entre vendedores y compradores. Lenguas y nacionalidades ponen la nota exótica. La gente de la tierra vende productos para sacarse unos euros que le permitan ir tirando. Los turistas compran atraídos por los puestos multicolores, los artículos más típicos y los precios de ocasión. En la avenida de la Constitución todo está preparado a las once de la mañana. Comienza la búsqueda de la ganga, el pregón del los vendedores; música variada se mezcla en el aire mientras se rebusca aquí y allá entre camisas y bisutería artesana. Muchos puestos establecen precios que permiten la aventura del regateo, del tira y afloja. «Yes, esta mantilla es very good». Una gitana intenta convencer a una rubia extranjera de la excelencia de sus encajes chapurreando inglés. Todo se intenta en este mercadillo de Boiro, en donde, cada martes, el sol preside una curiosa mezcla de acento y color con romance de mercadillo boirense.