Las celebraciones excluyen la tradicional procesión marítima por la ría
15 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Las bombas de palenque que en la mañana de ayer anunciaban el comienzo de las fiestas en honor a la Virgen del Carmen de Aguiño, provocaron un hondo sentimiento de tristeza entre muchos marineros. Algunos comentaban amargamente que, nada más escuchar los primeros estruendos, un nudo se les atravesó en sus gargantas. No se recordaba en la parroquia que su patrona quedase en tierra en una fecha tan señalada. Todavía no lo entienden. Cabizbajos, los hombres del mar, y en especial los jubilados, miran al horizonte en el puerto. Este año no seguirán la estela de la comitiva marítima. No hay nadie en la localidad que se acuerde de la suspensión del acto más importante de su fiesta. Todos los días, cuando se alejan del muelle, se encomiendan a la Virgen del Carmen para que les proteja. El 16 de julio, y como muestra de gratitud, es ella la protagonista. Este año también, aunque en esta ocasión no se balanceará sobre las olas. Un accidente tuvo la culpa. Ahora, todos los armadores quieren solidarizarse con su compañero y no moverán sus barcos del puerto. «Isto é un pau», decía ayer un vecino. Explicaba que muchos visitantes acudían a las fiestas de Aguiño para ver la procesión marítima, y también a participar en ella. E incluso, algunos vecinos de la localidad pisaban un barco una vez al año, precisamente el día de la patrona de los marineros. Ahora, esperan que las celebraciones discurran con normalidad, pero que el año próximo se recupere una tradición muy arraigada entre las gentes del mar. Algunos apuntaban que no se entiende una celebración en honor al Carmen sin procesión marítima, «é coma se na festa do percebe houbera de todo, menos percebe», decía un jubilado. La Reina de los mares tiene que volver a surcar las aguas, no puede ser de otra manera.