El portavoz del colectivo asegura que sólo descargan en la villa dos arrastreros Los intermediarios dicen que la mayor parte del jurel se vende por teléfono
10 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La decisión de los armadores de Muros de establecer topes de capturas no sentó nada bien entre los compradores que habitualmente acuden a la lonja de la localidad a adquirir pescado. El vicepresidente de la agrupación de comercializadores del municipio, Antonio Candamio, considera que los arrastreros están en su derecho de mirar por sus intereses y de poner en marcha unas normas que les beneficie. Sin embargo, considera que ellos también desean competir en igualdad de condiciones, por lo que exigen a los pesqueros que vendan todas sus capturas en este puerto. Antonio Candamio hace mención a que la flota del arrastre con base en la villa de Muros está integrada por nueve barcos, pero «o seu representante, José Antonio Lago Vidal, non dixo que deles só seis traballan ao xurelo, e dous fan as súas descargas con regularidade neste porto», subrayó. Para el portavoz de los intermediarios de pescado, es lícito que los empresarios intenten mirar por sus intereses, pero ellos también deben velar por su actividad y consideran que lo lógico y «normal, sería que todas as capturas pasaran pola rula. A maioría do peixe xa o venden dende alta mar por teléfono, antes de chegar a porto. Teñen a varios compradores de man, que xa acuden cos seus coches a collelo directamente ao peirao», subraya. Abandono Lo único que pretenden los intermediarios que normalmente acuden a la subasta en Muros, es poder competir con los otros empresarios. Antonio Candamio recuerda que la obligación de los barcos es que toda la mercancía pase por la lonja, para que allí «todos poidan poxar e participar», dijo. Con las restricciones de capturas, su actividad se ha complicado mucho. Según el vicepresidente de la agrupación muradana, antes se alijaban más cajas y había algo más a la venta, pero ahora «cada barco non pode traer máis de 250 caixas, e se aínda por enriba veñen dous, apenas temos cinco toneladas de xurelo ao día para uns sesenta profesionais que normalmente operamos nesta vila», subrayó. Los compradores aseguran que si no se le pone remedio, a medio plazo, la actividad en la rula muradana va a desaparecer, porque muchos están pensando en desplazarse a otras localidades a realizar sus transacciones. Según Candamio, ya hay algunos que se asentaron en otros lugares como Ribeira. Por último, espera que se tomen medidas antes de que sea demasiado tarde.