LA LLAVE
07 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SABÍAMOS LOS barbanzanos que el flamante presidente del Gobierno difícilmente volvería a ser aquel veraneante sonense que puso de moda esta esquina del noroeste peninsular cuando otros seguían la estela hacia la costa rica española (Oropesa, Baleares...) Fue aquel un gesto, un guiño a los olvidados de la dictadura y la democracia; a esos (nosotros) a los que siempre se pretende contentar con planes como el llamado Galicia, que no son otra cosa que el reconocimiento expreso de ese olvido, un mea culpa en forma de obras y servicios que debieran estar hechos, pero dormían en la conciencia de políticos más ocupados en cuestiones internacionales que en las cosas de casa, las que hacen más agradable un hogar llamado España. Zapatero tuvo un plan cuando optó por las frías aguas gallegas, en lugar de las cálidas mediterráneas, y esperamos que lo cumpla, sin necesidad de un Prestige .