«Este es un trabajo muy delicado que lleva su tiempo»

Alberto Hevia CORRESPONSAL | RIANXO

BARBANZA

Entrevista | Roberto Álvarez Yáñez El empresario, natural de Ourense, recorre los municipios de la comarca durante la época estival para atender a una clientela fija que requiere de sus servicios

09 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Su abuelo y su padre le enseñaron el oficio en Ourense, que practicó en Buenos Aires. Ahora, Roberto Álvarez desarrolla la profesión durante los veranos en Barbanza. -Parece fácil, pero tiene sus complicaciones. Hay tijeras para el cabello, de filo dulce, que llaman de tipo navaja, que cuestan 200 euros. Son unos instrumentos muy caros, de cobalto, que requieren una técnica especial. -¿Cuáles son sus clientes habituales? -Vengo todos los veranos por las peluquerías. Tengo muchos clientes que me esperan, porque el filo es muy importante y de él depende conseguir un buen corte. A los peluqueros, carniceros y también a los cirujanos les facilita mucho el trabajo. -¿Qué tipo de piedra utiliza? -Las piedras son óxido de aluminio, pero no lo afilan todo, aunque yo sí soy capaz de afilar cualquier cosa, especialmente los instrumentos de una peluquería, que los arreglo todos. -¿Qué precio tiene afilar un instrumento? -Depende del trabajo, suelo cobrar de 3 a 6 euros. Hay tijeras especiales que hay que desarmarlas y no se afilan en cinco minutos. Es un trabajo muy delicado que lleva su tiempo hacerlo. -¿Qué es lo más complicado? -Hay muchos detalles. El oficio no se aprende en un día. Requiere un proceso, igual que ser ebanista o sastre. No tiene secretos, pero necesita una técnica, y es necesario aprenderla para no cometer errores. -¿Cómo aprendió? -No me costó aprender porque me crié en esto. Mi abuelo y mi padre ya fueron afiladores. Hoy, el oficio está desapareciendo, pero a nuestro nivel no tenemos competencia. No hay quien haga esto, pero a mí me gusta. -¿Ha cambiado mucho la forma de afilar? -Yo siempre estuve ligado a la piedra de afilar, de una u otra forma, y puedo decir que este oficio va variando con el tiempo. Aparecen nuevos materiales e instrumentos que requieren también otro uso.