El cuento del lobo

| MONCHO ARES |

BARBANZA

PARECE QUE en los montes de la zona se está reescribiendo aquel cuento del lobo que la literatura infantil titula El pastorcito mentiroso . Si en la célebre fábula, los vecinos del pueblo permanecían impasibles mientras el animal devoraba las ovejas, por estar hartos de los engaños del chaval, puede que aquí suceda todo lo contrario, porque las verdades y evidencias, incluso fotográficas como se pueden ver en esta edición, no acaban de espabilar a la Administración para que adopte medidas antes de que la desgracia llegue a ser personal. Es comprensible que no se acepten las batidas para evitar que el cánido vuelva a desaparecer del noroeste peninsular, pero que atribuyan los ataques a perros asilvestrados y se queden tan anchos, me parece una tomadura de pelo, porque si se trata de estos animales, ¿qué impide actuar contra ellos? No llega con indemnizar, también hay que tranquilizar.