Según informó la ingeniera de minas durante la reunión mantenida con los vecinos, en el lugar donde está previsto efectuar las detonaciones se procede estos días a la formación de una cámara de aire que tiene como objetivo evitar que la onda expansiva se propague. Las cargas se colocarán a 60 centímetros de profundidad y estarán separadas entre sí unos 15 centímetros. Con respecto a cada uno de los inmuebles que rodean el solar, habrá una distancia de 2,5 metros. José Luis Torres señaló que nunca se realizarán dos voladuras simultáneas y dijo que las cargas que no se empleen un día serán destruidas. Cada vez que vaya a tener lugar una explosión, los técnicos avisarán a los vecinos por si quieren salir de las casas. Además, unos medidores indicarán la intensidad de la vibración y si ésta se adecúa a los parámetros establecidos. Sin embargo, los vecinos tienen muchas dudas porque, según dicen, la ingeniera de minas no les garantizó que no vaya a producirse un derrumbe. Por su parte, José Luis Torres Colomer indicó ayer que el expediente se miró con microscopio dada la alarma vecinal que la obra ocasiona.