Falta mano de obra

| MONCHO ARES |

BARBANZA

EMPIEZA A generalizarse la falta de mano de obra para los oficios más duros. Uno está convencido de que la escasez de tripulantes en los barcos y de profesionales de la construcción, por poner los ejemplos más próximos, está directamente relacionada con los salarios que perciben. Ya sé que muchos empresarios o armadores dirán que hoy no es como antes, que los sueldos son decentes. Les recordaré que, hasta no hace mucho, ser albañil era algo así como pertenecer a la escala más baja de la sociedad, por encima de la que estaba, pero a escasa distancia, la labor de marinero. Si el trabajo es duro, el reconocimiento social escaso y el sobre sólo está medio lleno ¿quién no escapa de semejante castigo? Para que los jóvenes vuelvan a elegir trabajar en estos sectores, en lugar de emigrar a Canarias, habrá que dignificar las profesiones, y eso pasa por pagar bien y recibir mejor trato.