San Alberto ejerció de Cupido

Antía Urgorri ribeira

BARBANZA

PILI PROL

Jóvenes ribeirenses lanzaron la teja en busca de suerte para conseguir buena pareja Algunos vecinos subieron hasta la ermita en bicicleta y a caballo

19 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?i la lluvia ni el frío ni el viento importan cuando de lo que se trata es de encontrar novio o lograr una buena cosecha. Ataviados con paraguas, chubasqueros y gorros, numerosos ribeirenses fueron fieles a la tradición y ayer, día de San Alberto, subieron a la ermita para pedir el favor del santo. Tanto adultos como adolescentes no dejaron pasar la oportunidad de cumplir con el ritual de tirar tres veces un trozo de teja a la repisa de una ventana ciega. Sólo aquellos que demostraron tener buena puntería, serán afortunados en el amor. Sin embargo, un grupo de chicas de 15 años, Sara, Ana, Bea y Alicia, se mostraron recelosas de la efectividad del santo. «No funciona. El año pasado acerté y sigo sin novio», explicó una de las adolescentes. Aunque ésta no era la única petición que los fieles formularon al benefactor. Tener suerte, salud o, incluso, buenas cosechas fueron otras demandas. Tradición en retroceso Algunos vecinos comentaron que, con el paso de los años, se ha perdido un poco la tradición primitiva de la romería: «Cando vexo a unha muller maior tirando a pedra, pregúntolle á miña madriña, e logo, ¿esta quere atopar mozo? Moita xente agora faino por sorte». Además del ritual de la teja, los ribeirenses probaron fortuna frotando ramas de olivo contra la imagen de San Alberto; o recogiendo tierra bendita en el interior de la ermita para depositarla en sus campos, y tener, gracias a la ayuda del benefactor, productivas cosechas. Como el tiempo no acompañaba, algunos optaron, en un intento por hacer más corto el camino a la ermita ubicada en la cima del monte de San Alberto, por viajar en bicicleta o a caballo. En la capilla se celebraron cuatro misas, tres por la mañana y una por la tarde. La cantada tuvo lugar a la una, mientras que la solemne fue a las seis y estuvo amenizada, como ya es costumbre, por la banda de música de Caamaño. Los vendedores de rosquillas y otros dulces comentaron que estaban sorprendidos por el elevado número de romeros, ya que, debido al mal tiempo, esperaban una menor afluencia, pero influyó que fuese festivo en Ribeira. «Hay bastante animación, porque no está lloviendo continuamente», comentó un expendedor.