DESDE FUERA | O |
28 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.UNA INFAUSTA decisión de la Xunta de Galicia ha provocado un hondo malestar entre los vecinos de Eiroa, Vilanova, Orro, Rei Martiño, O Corral y Taramancos, entre otros. Una persona experta en Dios sabe qué asuntos no ha dudado en elaborar un trazado de la nueva circunvalación de Noia que atraviesa los núcleos de población citados, llevándose por delante el trabajo y la vida de decenas de vecinos, en lugar de hacerlo a través de montes y prados porque, según los amos del cotarro, el impacto urbanístico es menor. Vale. No cabe duda, según estas lumbreras declaran en prensa, de que es mucho más grave arrasar un prado de verde hierba que la vida de decenas de familias. El mandatario noiés ha mostrado su apoyo a los afectados, aunque en todo momento emplea la misma coletilla: «A veces unos pocos se tienen que sacrificar en beneficio de los demás». Existen diversas opciones que evitarían que muchos vecinos vean su futuro sepultado en asfalto. La opción del paso de la derivación por Lousame sería aceptada por el concello vecino, ya que ello redundaría en beneficio de su desarrollo. Pese a todo, dependemos de la decisión de un extraño guiado por intereses económicos.