Entrevista | Antonio González Millán CONCEJAL DE CULTURA Y TURISMO DE A POBRA La pasión que González Millán profesa al mundo de la cultura le ha llevado a volcarse en cuerpo y alma a su trabajo al frente de este departamento municipal
21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.? este pobrense de pro le gustan los retos complicados. Buena prueba de ello son los más de cinco años que lleva al frente de la Concejalía de Cultura de la villa. Buscar un equilibrio entre lo considerado óptimo y los gustos del público, su leitmotiv. Conseguir para la localidad unas infraestructuras de ocio adecuadas, su objetivo. Y el Museo Valle-Inclán, su mayor pasión. -¿Qué es para usted la cultura? -Es la filosofía de la vida misma. Abre la mentalidad de los ciudadanos, les genera inquietudes y les ayuda a defenderse en el día a día. La cultura no son sólo los juegos del patio de recreo. De ahí la importancia de realizar una gestión pública proporcionada y a la vez atrayente. Como decía Victoriano García Martí, hay dos maneras de hacer cultura: la del equilibrio y la de la pandereta. -¿Cual es la clave del éxito en un departamento como el coordina? -Lo importante es que en la oferta de ocio que se presenta a los vecinos haya un poco de todo. Es un compendio de promover, colaborar y organizar. También hay que ir culturizando a la gente, no se puede pretender que la ciudadanía sea partícipe desde el primer día, requiere un trabajo de muchos años. Además, es vital colaborar con las asociaciones del municipio. -¿Qué proyectos destacaría en estos últimos años? -Sobre todo, dotar a la localidad de nuevas infraestructuras de cultura y ocio. Cuando llegué a la concejalía, todas las actividades se celebraban en la Torre de Bermúdez. En estos momentos, la villa tiene una oficina de turismo permanente, en la que hay sala de exposiciones; una biblioteca nueva; y un auditorio y un museo de gran reconocimiento a nivel de España. -¿Tiene alguna asignatura pendiente? -El siguiente reto es la construcción de una casa de cultura. A Pobra necesita un centro donde poder realizar actuaciones escénicas y artísticas. -Con respecto a su gestión, ¿de qué se siente más satisfecho? -Los méritos de la política no son sólo de una persona. Los ciudadanos son los que te ponen ahí, por lo tanto tú les tienes que corresponder, haciendo cosas por y para tu pueblo. Cuando pasen varios años, la gente no se acordará de ti, pero las cosas que tú hagas sí quedarán vigentes. La satisfacción es esa. -Si pudiera, ¿qué cambiaría? -Quisiera que los vecinos de la villa valorasen más lo que tienen. Los pobrenses tienen que creer más en sí mismos y en sus recursos. Un hecho constatado es que el 75% de las visitas que recibe al año el Museo Valle-Inclán son de turistas provenientes de fuera de la comarca. Los habitantes de aquí viven a sólo unos metros de la galería, pero no entran. -¿Dónde cree que reside el problema? -No es una cuestión de falta de información. Son hábitos difíciles de cambiar. Pero lo que tenemos claro es que si los pobrenses no van al museo, nosotros sacaremos el museo a la calle. Realizar una función de títeres en la plaza que está delante de la Torre de Bermúdez es una manera de acercar al vecino hasta la galería. De ahí la importancia de peatonalizar los espacios públicos. Esa es también una manera de hacer cultura. -¿Qué relación existe entre la cultura y el turismo? -Son dos áreas que van íntimamente unidas. Lo importante es ofrecer a menudo al público productos novedosos y que les llamen la atención. Por ejemplo, organizar visitas guiadas por la ruta Valle-Inclán es una manera de culturizar y, a la vez, de atraer visitantes hacia nuestra villa. Eso es una forma de promocionar el pueblo.