LA LLAVE
07 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.DESDE HACE tres años, acudo cada Navidad a la comida de la Residencia de la Tercera Edad de A Pobra desde que un día, el alcalde me sugiriera que fuera con él porque a los ancianos les gusta sentirse acompañados. Realmente, es una cita entrañable que me he propuesto cumplir siempre que pueda, porque es una forma de dar calor a unas personas que están alejadas de los suyos. Por lo general, acuden también tres o cuatro concejales del gobierno, los músicos que animan el baile posterior y un sacerdote. Nunca se ha tratado de ocultar nada ni a nadie porque siempre hay fotos que inmortalizan el encuentro con su publicación en estas páginas. Allí se reparten regalos entre los trabajadores y los ancianos, se recuerda a los que se fueron y las palabras de los discursos no tienen el mínimo matiz político. A no ser que se trate de otra, es incierto que esta comida sea para pagar favores del PP.