A Pobra dice adiós a un edificio con cuatro décadas de historia

María Xosé Blanco Giráldez
M. X. Blanco RIBEIRA

BARBANZA

CORRAL

Crónica | Derribo del mercado Los vecinos de la localidad vieron en la tarde de ayer cómo una pala iniciaba la demolición de la que durante los últimos 40 años fue la plaza de abastos

05 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?ún no eran las tres de la tarde de ayer cuando las paredes de la plaza de abastos pobrense empezaron a tambalearse. Ante la mirada expectante de un grupo de vecinos, una pala de grandes dimensiones comenzó a derribar el edificio. Cada piedra que caía se llevaba consigo una parte de las cuatro décadas de historia que encerraba el inmueble. Su construcción se remonta al año 1962, cuando al frente del Ayuntamiento de A Pobra se encontraba Tomás Pérez Fernández. El regidor actual, Isaac Maceiras, recuerda con admiración el logro de su antecesor: «Só exerceu un ano como alcalde e conseguíu construír a praza». Este mercado, de dos plantas, sustituyó al que funcionaba en la villa por aquel entonces, que fue demolido con motivo de la construcción del Colegio Fernández Varela. Los materiales que se emplearon en la ejecución del inmueble provocaron que su estructura se fuera deteriorando a pasos agigantados. De hecho, quienes ayer presenciaron los trabajos de demolición del edificio pudieron comprobar que la arena era uno de los elementos principales de sus paredes. Estos áridos fueron recogidos en la playa, por lo que, con el paso de los años, empezaron a desprender la salitre acumulada y convirtieron los muros del mercado en un foco de filtraciones y humedades. Su avanzado estado de deterioro provocó que en el año 1985, bajo el mandato de Segundo Durán Casáis, fuera necesario llevar a cabo una importante actuación para acondicionar las instalaciones que, en aquel momento, tenían dos usos. Por una parte acogían al colectivo de vendedores y, por otra, a los marineros que acudían a subastar sus capturas, puesto que servía como lonja. A pesar de que las obras de mejora ejecutadas en el inmueble hace 20 años fueron importantes, las humedades y la salitre volvieron a hacerse notar poco tiempo después. Tanto fue así que, pese a estar proyectada la construcción de una nueva plaza de abastos, el actual ejecutivo pobrense decidió acondicionar el edificio hace un par de años. De poco sirvieron estos trabajos, ya que en los últimos meses el mercado mostraba un aspecto de total deterioro, con paredes desconchadas, goteras y grandes manchas negras provocadas por las filtraciones de agua que asomaban a cada paso. Compradores y vendedores eran conscientes de la necesidad de sustituir la plaza, hasta tal punto que, a pesar de encerrar entre sus paredes 40 años de historia, nadie se opuso al derribo del mercado. En cuanto concluyan los trabajos de la demolición iniciada ayer y se retiren los escombros, en el lugar se levantará un nuevo y moderno mercado, en el que no faltarán servicios como una cafetería con vistas a la ría de Arousa o un parque en el que las madres podrán dejar a sus hijos mientras realizan las compras. Si todo salen según lo previsto, los pobrenses podrán disfrutar de estas nuevas instalaciones a mediados del año que viene.