LA LLAVE
04 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.NO QUIERO ser pesimista, pero veo que se acaba el año abriendo interrogantes sobre el futuro económico de la comarca. Hace unos días constatábamos la caída libre del sector textil, sobre el que ni las soluciones oficiales parecen atisbar el mínimo resquicio de optimismo. Le sigue la incertidumbre del sector conservero, que busca optimizar costes implantándose en Latinoamérica, aunque los empresarios de la comarca descartan que repercuta en las plantillas, incluso a pesar de que hay quien dedica más tiempo a poner puertas al campo, con un estricto marcaje a las acciones que emprenden algunas compañías para lograr esa reducción de gastos por otros medios, que a fomentar el crecimiento y la proliferación de plantas de producción. Puede que nos llegue a pasar con las empresas lo que suele ocurrir con las personas, que de verdad sabemos lo que las necesitamos cuando ya no están.