Ilusión o problema

| MONCHO ARES |

BARBANZA

NUESTROS PADRES aplicaron a rajatabla la máxima «los hijos son una bendición» y lo hicieron en momentos de extrema necesidad. Sin embargo, en la sociedad actual, lo que para ellos era una, dos, tres, cuatro y más ilusiones; uno es un problema; dos, una crisis; tres, una ruina; y de ahí en adelante me quedo sin calificativos. ¿Qué ha cambiado para mudar estos sentimientos? Partiendo de la base de que los hijos siguen trayendo ilusión a una casa, no cabe la menor duda de que debajo del brazo, en vez de pan, portan más de un problema. Primero, porque para sobrevivir hoy, cualquier hogar necesita dos sueldos, lo que obliga a ambos cónyuges a trabajar fuera de casa, y colocar al pequeño; segundo, porque las tareas domésticas non están reconocidas en su justa medida; y tercero, porque las ayudas que han empezado a aplicar son tan ínfimas que no pasan de ser meros gestos.