Impuestos solidarios

| MONCHO ARES |

BARBANZA

LA MAYOR parte de la sociedad está suficientemente concienciada de la necesidad de pagar impuestos... y también de que no hacerlo sólo puede acarrear dificultades. Pero aquí surge ya un problema que engloba el popular dicho: «Hacienda somos todos, pero unos más que otros». Y es una verdad incontestable. Porque la mayor parte de los contribuyentes que pagamos religiosamente, «e polo banco», sabemos que si todos los ciudadanos estuvieran al día en sus obligaciones fiscales, probablemente repercutiría en un descenso de la presión impositiva para los «paganini» (los que no eluden su responsabilidad). Lo que ya me parece una barbaridad es que haya entidades públicas que permiten salir de rositas a los morosos al dejar prescribir sus deudas. Cuando esto ocurre, la insolidaridad fiscal corre el riesgo de extenderse, porque está amparada por quién debe perseguirla.