LA LLAVE
27 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.NO HACE falta ser muy listo para saber que la mortandad de marisco en las concesiones de Cabo de Cruz era irremediable. ¿Por qué? Porque ya en verano, cuando los vehículos del pósito campaban impunes por la playa de Barraña y las mariscadoras controlaban, con exceso de celo, que los bañistas no se llevaran los bivalvos, un enorme manto verde de sargazo permaneció depositado sobre el banco natural situado frente a O Saltiño por espacio de semanas, sin que nadie hiciese nada por retirarlo, aún cuando el más tonto de los que intentaba saltarse la vigilancia con un puñadito de berberechos en el bañador, sabía que las algas cortan la oxigenación de los moluscos y provocan su muerte. No sé si la culpa es de unos o de otros, pero ya entonces se atisbaba negligencia. De la misma forma que tildaron de furtivos a los turistas, también pueden endilgarle esta responsabilidad.