Durante los últimos años, la práctica dominante en casi todos los municipios de la zona consistió en habilitar vertederos públicos autorizados sin necesidad de pagar un peaje. No obstante, la tendencia dio un vuelco en algunos lugares, permitiendo excepciones. Sin duda, el caso más llamativo fue el de los comuneros de Baroña, que lograron arrancar un compromiso económico por parte del Ayuntamiento de Porto do Son. El acuerdo obliga a la administración local sonense a pagar un canon mensual de 2.100 euros a la comunidad de montes. El depósito situado en la cima del Enxa dejó de recibir residuos el 1 de enero de este año. Desde entonces, el Concello trasladó la basura a la ecoplanta de Sogama en Boiro hasta que empezó a funcionar la planta de Servia. A pesar de ello, el Ayuntamiento tendrá que seguir pagando la cuota a la entidad de propietarios forestales de Baroña mientras no se clausure la escombrera. En Lousame, también se firmó un documento en beneficio de un colectivo de comuneros, pero no se asemeja al acuerdo alcanzado en Baroña. Desde el mes pasado, los desperdicios de los lousamianos ya no viajan a Aldarís, sino que lo hacen al complejo de Serra do Barbanza.