«Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros»

Alberto Hevia CORRESPONSAL | RIANXO

BARBANZA

Entrevista | José Ignacio Caamaño Domínguez Nació en Rianxo, pero vive en Barcelona con los Padres Paúles, donde desarrolla una intensa labor apostólica

02 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Aparte de su carrera sacerdotal y sus estudios en Teología, es licenciado en Filología y profesor de Lengua y Literatura en Barcelona. El 27 de agosto cumplió 7 años desde su ordenación sacerdotal. -La vocación la he tenido siempre porque es un don de Dios. Luego se va enriqueciendo y desarrollando a través de todas las personas que están a tu alrededor y que te ayudan a descubrir qué es lo que Dios te está pidiendo. -¿Qué es la religión para usted? -Es la fe, la esperanza y la confianza puesta en un ser superior que da sentido, guía e ilumina a la persona con unos criterios y valores determinados. La fe no es algo material que se pueda utilizar, sólo intenta dar sentido a nuestras vidas para que uno llegue a ser lo que realmente Dios espera de él, porque Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros. -¿Qué votos es obligatorio cumplir? -En nuestra congregación de los Padres Paúles, como sociedad de vida apostólica, tenemos cuatro votos: el de estabilidad y los que hacen el resto de religiosos, que son pobreza, castidad y obediencia. -¿Qué otras obligaciones conlleva también su ministerio? -Por el hecho de ser el más joven de mi congregación realizo múltiples trabajos. El fundamental es la formación en nuestro seminario de los futuros misioneros que estudian en la Universidad de Teología de Barcelona. Lógicamente, realizo otras muchas funciones, como son las misiones populares para la evangelización de las zonas rurales, y tengo otras tareas administrativas, como secretario y como acompañante de los integrantes de las Juventudes Marianas Licencianas, movimiento del que soy responsable. -¿Ahora se encuentra de vacaciones? -Estoy de permiso dos meses para atender un poco la enfermedad de mi madre y ayudar a mis hermanos en esta tarea. Aquí, participo en la vida de la parroquia, pues no tengo vacaciones en mi sacerdocio.