De Bayón a Borobó

| MONCHO ARES |

BARBANZA

CUANDO CARLOS García Bayón regresó del hospital para vivir sus últimos días en su Juno (así llamaba a Xuño) de adopción, le dije que su colega Borobó estaba también muy enfermo. Él, con pesar, recordó su estrecha relación con el maestro de periodistas y asumió que nunca más volvería a verlo. Eran ambos del grupo de los endovélicos, y sus cuerpos se fueron casi al mismo tiempo. Dejaron, eso sí, su obra, sus asiduas colaboraciones periodísticas. Dos estilos distintos, pero en ambos casos auténticas lecciones magistrales impresas en negro sobre blanco. Se han ido dos autoridades de la cultura que sin ser barbanzanas de origen dedicaron muchas horas de sus vidas a descubrir lo mejor de esta comarca, pues se mezclaron en la vida cotidiana de las gentes, captaron su idiosincrasia y la engrandecieron extendiéndola por todos lados. Que su meritoria labor no sucumba al desagradecido olvido.