La xouba, reina por un día

Carmela Costa RIBEIRA

BARBANZA

QUEIJEIRO

Crónica | Fiesta gastronómica en Rianxo A pesar del mal tiempo, cientos de personas no quisieron quedarse sin probar las raciones de pescado, que se cocinaron y se sirvieron bajo una carpa en la villa rianxeira

25 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«Xoubiñas veñen, xoubiñas veñen, xoubiñas veñen e van...» Ésta fue, en forma de canción al estilo rianxeiro, la dinámica de la décima edición de la Festa da Xouba, celebrada ayer en la localidad. En empanada, en escabeche, asadas con cachelos... Los asistentes degustaron más de una tonelada de este típico producto, convirtiendo a la princesa de los mares en reina por un día. Eran cerca de las doce de la mañana cuando se acababan de preparar los últimos detalles del festín. La gente observaba el proceso, cobijándose de la incesante lluvia, bajo la carpa blanca instalada en el Campo de Arriba. El panadero de Araño Manuel Pereira y su equipo asaba el pescado y cocía las empanadas en los hornos móviles allí instalados. Otros ponían a enfriar el vino en la escarcha o iban preparando las raciones. Todo estaba listo para comenzar el banquete gastronómico de la preciada especie pelágica. Pero la lluvia, inclemente, no cesó en toda la jornada. «As perspectivas eran moi boas a nivel de asistencia, pero con este tempo...», se quejaba Felipe Ordóñez, presidente de la Asociación Rianxeira de Empresarios. Aún así, poco a poco y cuanto más se acercaba la hora del vermú, la carpa se iba llenando de gente que se acercaba a degustar la preciada xoubiña. El regidor local, Pedro Piñeiro, también se dejó ver por allí. Las voces de las cantareiras de Brincadeira al compás de sus gaiteiros contribuyeron con su música a animar la mañana. La gente comía, charlaba, bailaba y aplaudía. Aunque el tiempo no permitió que el grupo de baile actuase. Y por la tarde, más de lo mismo. Más lluvia, más xoubas y cuanto más se aproximaba la hora de la cena, más hambre debía de inspirar el olor a sardina fresca entre los viandantes que paseaban por la zona, pues más personas se aproximaron a la tradicional carpa blanca, para ir saciando su apetito. ¿El menú? Xoubas y vino blanco para todos.