LA LLAVE
23 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ENTRE LA ciudadanía de Barbanza, la decisión de otorgarle la medalla de Galicia al ministro Álvarez Cascos no pasa desapercibida. Más de mil vecinos han expresado su rechazo a que sea él quien se lleve el distintivo y no los marineros, por ejemplo, o los voluntarios que desinteresadamente lucharon a brazo partido por limpiar el fuel donde se veía y donde no. Puede que Cascos reúna méritos más que suficientes para obtener la medallita, pero puede que este no sea el mejor momento. Aunque el ambiente social se ha tranquilizado, las aguas estuvieron revueltas durante meses. La mancha negra del fuel está en la mente de los pescadores que salieron a combatirla con artefactos improvisados. Hay que reconocer que Cascos, como otros de sus compañeros con responsabilidad, se tomaron la cosa con mucha calma en los inicios de la catástrofe, aunque luego lo enmendaran con subvenciones.