Entrevista | Manuel Lorenzo Vilanova Lleva 20 años arreglando desperfectos en suelas y tacones, aunque también hace artísticos repujados en piel
23 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Natural de Boiro, de joven hizo unos cursillos en Madrid casi por casualidad, pero ya lleva dos décadas reparando calzado. -A base de ganar experiencia con el tiempo, utilizando la sabiduría que vas ganando a diario. -¿Qué trabajos lleva a cabo en su taller? -Soy reparador de calzado, básicamente, aunque el mundo del cuero tiene diversas facetas y utilidades. -¿Tiene otras aficiones? -En los ratos libres hago repujados con el cuero. Es una técnica que me viene de cuando estudié en Madrid, de un chaval que vendía en el Rastro y de quien aprendí. Hago exposiciones y he participado en la séptima edición certamen artesanal gallego, el premio Fraguas. -¿En qué consiste esa técnica? -El repujado es un arte muy antiguo en Galicia, donde aún se conserva en castillos e iglesias. La técnica viene de los árabes, que no sólo repujaban cuero sino también el oro y la madera. -¿Cómo calificaría a este material? -El cuero es noble porque siempre te da lo que le pides. Tiene elasticidad y, con una buena técnica, consigues lo que quieres. -¿El de zapatero sigue siendo una actividad básicamente manual? -Sí. Las máquinas te facilitan la labor, aunque sigue siendo manual en mumerosos aspectos. -¿Qué es lo menos fácil de esta ocupación? -Todo entraña su dificultad, pero cuando se conoce la solución, la dificultad es bastante menor. -Sobre sus repujados, ¿qué precio tienen? -Como todas las cosas hechas a mano, el valor es el que le da la gente, porque tienen más importancia sentimental que material. -¿Feliz con su oficio? -Siempre digo que soy zapatero por casualidad, ya que no lo elegí porque me atrajera realmente, pero ha acabado por gustarme Menos mal, por que para ejercer un oficio a la fuerza es mejor dejarlo.