Homenaje a la maestra de Boiro

Ramón Ares Noal
Moncho Ares RIBEIRA

BARBANZA

Crónica | Encuentro de la comunidad parroquial de Santa Baia María Elena Lorenzo Somoza, la profesora Maruja, ejerció la carrera docente en la villa en la que también fue la animadora socio-cultural de muchas generaciones

18 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Por lo general, los homenajes merecidos llegan tarde. Pero en Boiro, un grupo de antiguos miembros de la Acción Católica, eternos catequistas y permanentes colaboradores con la parroquia, se han adelantado al retraso y han organizado una serie de actos en honor a María Elena Lorenzo Somoza, más conocida como profesora Maruja. No es ella una maestra en el sentido de profesional de la docencia, sino la maestra de Boiro, porque a su aportación profesional en el ejercicio del profesorado añadió a lo largo de su vida una dedicación plena a la animación socio-cultural de la villa. Precisamente, el acto de hoy no está promovido por sus alumnas, algunas de las cuales sí lo fueron, sino por muchos de aquellos niños con los que obró el milagro de hacerlos cantar o interpretar obras de teatro cuando, hasta entonces, su vida se ceñía exclusivamente a ir de la escuela a casa, al monte, a jugar un partido de fútbol en el campo da Misión o a ayudar en misa con aquellos coadjutores que se involucraban directamente en la vida del pueblo, uno de los cuales, Jesús Nieto, don Jesús, estará hoy con todos. La cita es a las siete y media en los locales que antiguamente albergaban la Acción Católica, donde se encontrarán muchos de aquellos que cada Navidad extendían la alegría de las fechas por todo el pueblo actuando desde el escenario del cine de Outeiro, velada cuya recaudación llenaba aún más de gozo los hogares de los más necesitados de la villa. La profesora Maruja tanto lograba obrar el milagro de amansar a las fieras de los monaguillos, poniéndolos a cantar al unísono aquella canción que empezaba «Con permiso de ustedes quieren pasar unos cuantos monagos para cantar...», como de sacar lágrimas del público, de pena o de carcajadas, con las brillantes actuaciones de chavales a los que descubría talento para la escenografía. Pasaron generaciones y generaciones, y la profesora Maruja siempre estuvo ahí. De su paciente magisterio salieron mujeres que tuvieron el orgullo de escuchar de boca de sus nietas las bondades de la buena maestra de voz tranquila y comprensión infinita, fiel colaboradora de la parroquia de Santa Baia y ejemplo de generosidad. Esta tarde se encontrará la profesora Maruja con muchas de sus alumnas y alumnos que tomaron la iniciativa para no llegar tarde y que echarán de menos a algunos que formaron parte de la gran familia de la parroquia y que estarán ausentes por causas justificadas. Don Jesús oficiará una misa a las 21.00 horas que llevará a muchos a recordar cómo pasa el tiempo, ese inexorable justiciero que se llevó a Manuel Maneiro y a tantos miembros de la comunidad que hoy más que nunca estarán en la mente de todos. Y para aliviar los recuerdos, por la noche habrá una cena con fiesta y todo, pero nunca como aquellas veladas de Navidad.