DESDE FUERA | O |
05 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.UN ÁGRAPHA de origen musulmán nos dice que quien busca el mundo se parece al hombre que bebe agua de mar. Cuanto más bebe, tanto más aumenta su sed, hasta que el agua acaba por matarle. Se puede apreciar cierta analogía entre esta sentencia y el comportamiento de algunos industriales en el transcurso de la feria medieval que desde hace ya seis años se viene celebrando en Noia. Una fiesta así atrae a miles de personas, y hay que tener en cuenta que Noia no es la única villa que celebra este tipo de festejo, por lo que, o se hacen las cosas bien o pasaremos a ser una feria del montón. Es necesario luchar contra la serpiente antigua para evitar caer en cierto tipo de tentaciones como, por ejemplo, la subida de precios dependiendo del careto de los clientes: si son rubios y hablan raro, más caro; si son morenos y se les entiende, un precio más arreglado; si no hay quien les entienda, se les vacían los bolsillos. Esto viene ocurriendo de forma regular; de hecho, algunas gentes ya se niegan a acercarse a Noia por haber sufrido en sus carnes este tipo de pillaje. Esperemos que nuestra feria no se convierta en una de esas lámparas que apaga el viento.