El séptimo arte regresa a Boiro

Ramón Ares Noal
Moncho Ares RIBEIRA

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

En directo | Adiós y bienvenida al cine La apertura de los multicines coincidió con el derribo del viejo establecimiento

03 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Quiso el destino que el antiguo Cine Gran Vía sucumbiera a la piqueta la misma semana que se ultimaban los trabajos para inaugurar, esta noche, los multicines de Cinemax, en la calle 19. Los nostálgicos no pararon de llamar para advertir al periodista de que Boiro vivía otro hecho histórico: carcajadas, emociones, primeros besos en la oscuridad y la eterna mirada vigilante de Pereira se redujeron en un pispás a un montón de escombros. La vorágine urbanista no sabe de sentimientos. Tan pronto se lleva por delante los jardines en los que crecimos de escondite en escondite, de pelada en pelada, como sepulta otro icono de nuestras aventuras: imaginación para colarse sin entrada, para ver la película en negativo desde detrás de la pantalla, para arrojar todo lo arrojable a los de abajo en tiempos en los que el gallinero era el lugar más preciado y caro. Esta semana se fue de la villa el penúltimo vestigio del séptimo arte, y detrás llegaba el futuro abriendo paso. Las viejas y apretadas butacas del Gran Vía serán sustituidas por las modernas y amplias de Cinemax, el pésimo sonido que tan pronto se aceleraba como se frenaba será reemplazado por el más moderno... A rey muerto rey puesto. Desde hoy, los boirenses tienen dos salas con 105 plazas, en las que primarán, según el empresario, la calidad de la proyección y la comodidad. Cinemax ha establecido un sistema de bonos anuales para los cinéfilos, consistente en pagar 90 euros para tener entrada libre todo el año. Habrá funciones diarias, dos o tres durante la semana y tres o cuatro en fin de semana.