LA LLAVE
02 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HACE VEINTE años nos quejábamos de que la vieja carretera comarcal 550 era una sucesión de puntos negros, y teníamos razón. Pasó un tiempo y el vetusto vial fue sometido a una profunda reparación: firme nuevo y menos curvas... y, al poco, ya se nos oían las lamentaciones por los dichosos puntos negros, y teníamos razón. Más adelante, las reivindicaciones llegaron a dónde tenían que llegar y nos hicieron una vía rápida... y, al poco, nuestros gritos llegaron al cielo a causa de los múltiples accidentes mortales que llenaban el vial de puntos negros, y teníamos razón. No hace mucho, mejoraron la arteria de acceso a Barbanza: nuevo firme, apertura de otro tramo... y, al poco, empezaron a escuchársenos los resoplidos por la serie de siniestros, y tenemos razón. Ahora esperamos una autovía, y seguirán los accidentes porque, en realidad, a tanta velocidad se necesita un aeropuerto para frenar.