Antídoto para el modelo Madrid

ANDRÉS FARIÑA

BARBANZA

DESDE FUERA | O |

13 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LEO LAS declaraciones del presidente de la asociación de vecinos A Unión de Cabo de Cruz y bien podrían ser las de un buen concejal. Pongamos por caso el Ayuntamiento de Boiro, donde se coordinan los programas de los partidos que formarán su gobierno. Se presenta, como estrella de la nueva política municipal, una concejalía de participación ciudadana que encauce las propuestas de los vecinos. Para lo cual se requiere una previa organización vecinal que analice las necesidades de su entorno y que, además, a través de sus responsables, transmita a los vecinos los importantes valores del estado del bienestar, como son la solidaridad, la corresponsabilidad fiscal, el ahorro público, la participación vecinal en la elaboración del presupuesto municipal, la importancia del urbanismo y del medio ambiente en el bienestar de las próximas generaciones. Todo esto, desde la posición egoísta del mercado y la propiedad privada, cuesta sacrificio entenderlo y asumirlo. Sólo cuando se entiende, sobre la base de una educación para la ciudadanía, el concepto de ciudad para todos es cuando los valores sociales dan el fruto para la colectividad. Esta es la misión de la política y del movimiento vecinal.